La sopa podría ser el mar en una olla, la reducción de sus componentes, los sabores condensados de años y años. Es que la sopa oceánica de Vicente Huidobro tenía la misma fuerza que sus palabras, la misma consistencia de sus frases y la elaboración no dista de aquello.

Esta sopa dicen que fue preparada sólo hasta 1947, un año antes que muriera el poeta. Y fue el chef Eduardo Cuevas, nieto de la antigua cocinera de los Huidobro, quien rescata luego de 65 años esta receta de influencia francesa y que toma nada menos que dos días de preparación.

Cuevas resalta sobre la elaboración  “El primer día se preparan sólo los caldos: el de hueso de vacuno y el caldillo con las cabezas de congrio, por tres o cuatro horas de cocción a fuego suave, siguiendo el estilo francés”  y solamente encontrar  el famoso hueso chascón (fémur) les costó 3 días de trabajo y búsqueda.

Luego de casi una semana se termina el plato ensamblando los caldos, a los que se agregacamarones, machas, choros zapatos, ostras, lenguas de erizos maceradas en vino blanco, locos, pan rallado, una copa de vino jerez y dos yemas de huevo batido.

Se dice que Huidobro sólo la mandaba a cocinar en ocasiones especiales, debido a su preparación y dedicación. Muy al estilo de su poesía, compleja, dando tiempo para que emerjan los sabores y con esa influencia europea que se notaba hasta en este precioso caldo.

La sopa será ofrecida en Cartagena en Villa Lucía, única residencia que conserva mobiliario de estilo francés, propio de la época de la aristocracia cartagenés de la que fue parte también Huidobro. Y cómo él mismo escribió “Volveré sobre las aguas del cielo” una vez más la figura de Huidobro vuelve a nuestro recuerdo a través del paladar.